Efecto Google: alteracion de la memoria

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Me voy a cansar de repetir constantemente que Internet está en todos lados y nos perjudica, altera, toca, saca, pone, alcanza, y bla, bla, bla. Hasta el punto de que ahora surga algo llamado: Efecto Google.

¿Qué es esto, diremos todos? Algo suma y únicamente actual, en principio. Porque diez años atrás Google no significaba nada. El Efecto Google es una alteración en el proceso de aprendizaje y desarrollo de una persona de cualquier edad en relación a las nuevas tecnologías. Afecta a la memoria.

¿Qué queremos decir con esto? Precisamente esto: no sólo las personas que usan Internet Explorer podrían llegar a ser menos inteligentes que las de los otros navegadores de internet, sino que todos los que hacemos horas y horas adelante de las pantallas de todos los colores, usamos poco el cerebro.

¿Y por qué? Al igual que cuando usamos las calculadoras repetidamente no nos acordamos las tablas y usamos ese aparatito con dos o tres numeritos para sumar 2 + 2, o inclusive no nos atrevemos a dividir con lapiz y papel, el efecto Google provoca que la memoria deje de usarse.

La cuenta es fácil, inclusive sin calculadora: si Google reemplaza libros, fotos, mapas, guías, películas, también se puede convertir en una especie de memoria externa de la nuestra, y mientras nuestra mente se achica la de Google se agiganta.

Así lo muestra este análisis de América TV Canal 41 de de Miami, Estados Unidos:

Cuatro experimentos que acaban de publicarse en Science demuestran que las personas están utilizando Internet como una extensión de la propia memoria. En el estudio, los voluntarios tenían que prestar atención a una serie de curiosidades, como que el ojo de las ostras es mayor que su cerebro. Al escucharlas, un grupo podía guardar los datos en un archivo de computadora o recibía la información de que iban a ser borrados. Luego se les preguntaba qué recordaban.

El resultado fue contundente , desde mi perspectiva, sospechosamente previsible: los que creían que iban a poder consultar con la computadora no se tomaron la molestia de aprenderse los datos, y los que pensaban que la información se borraría se acordaban mejor.

“Los estudiantes usan Internet como una memoria externa“, afirma Betsy Sparrow, una de las autoras del trabajo. Aunque consideran que esto no es malo.

 

Para la psicóloga clínica Beatriz Azagra: “Las nuevas tecnologías sirven para que los alumnos se interesen por otras cosas. Las presenta de una manera más atractiva – afirma esta profesora de la Universidad Complutense de Madrid-. Pero a veces eso va en detrimento del esfuerzo.”

Otrta psicóloga planteó que  “La capacidad de imaginación está disminuyendo. Más que inventar, lo que ahora se hace es planificar la búsqueda de la información. Al leer en papel, hay que relacionar lo escrito con lo que se sabe. Ahora, esas relaciones están en la pantalla”.

No hay dudas de que Internet funciona como el cerebro y que Google es la tan ansiada enciclopedia que los Enciclopedistas buscaban realizar a mano haya por el siglo XVII, donde encontrás todo de casi todo.

Y las personas nos amoldamos a todo lo que aparezca en este infinito universo, y sobre todo en el mundo digital que trae el siglo XXI. Quizás la ciencia ficcón de las movies yankees no estén tan erradas, cuando nuestra memoria sea interrumpida y controlada por otras aún más grandes y completas, las del mundo virtual. Ejemplos: Wall-E, La familia del Futuro, Las mujeres perfectas, y algunas otras catastróficas y apocalípticas películas del futuro.

¿Será posible que la mente se relaje tanto? ¿Hasta que punto podrá desarrollarse internet? ¿Superará a los humanos?

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